Ahorra dinero en teléfono utilizando Skype
Para quien no lo conoce, Skype es un popular programa de llamadas telefónicas a través de internet o Voice IP. Skype nos permite hablar desde nuestro ordenador con cualquier usuario que también tenga Skype en su ordenador. Nos podemos comunicar con ellos tanto a través del teléfono como con videollamada o chat. También nos permite hacer una llamada a múltiples usuarios simultáneamente o grabar las conversaciones de voz y video.
La instalación de Skype es gratuita y las conversaciones entre dispositivos informáticos también son gratuitas. Lo que no es gratuito es llamar desde nuestro ordenador a otro teléfono, ya sea fijo o móvil, pero el precio de estos servicios también nos puede salir bastante asequible. Especialmente si llamamos al extranjero. Puedes estudiar si Skype supondría un ahorro para tu bolsillo consultando sus distintos planes de precios.
El funcionamiento es bastante parecido a un programa de mensajería instantánea vía web pero ofrece muchas más posibilidades. Eso si, nos hará falta contar con unos altavoces con auriculares o micrófono y una webcam en el caso de queramos mantener videollamadas.
Skype es utilizado por millones de personas en todo el mundo. Al instalar Skype en nuestro ordenador solicitará que creemos una cuenta con nuestro nombre asociada a un correo electrónico válido. Skype utiliza un sistema de búsqueda de contactos que conozcamos muy parecido al de algunas redes sociales. Sólo con buscar el nombre de la persona nos mostrará los usuarios que coinciden y el país y la ciudad a la que pertenecen. Sólo podremos mantener llamadas con aquellos usuarios que tengamos asociados y que hayamos aceptado y sido aceptados como su contacto.
Si queremos además utilizar Skype para llamar también a teléfonos desde nuestro ordenador, podemos hacerlo pero tiene un coste. Eso sí, en la mayoría de los casos seguramente nos salga más económico que hacer la llamada desde nuestro teléfono. El sistema de pago se parece al de prepago para los teléfonos móviles con tarjeta. Ingresamos la cantidad que queramos, ya sea por domiciliación o transferencia o por una cuenta de PayPal que iremos consumiendo según utilicemos el servicio.

